A Dios rogando y con el mazo dando.
2019-04-23 - Locales
Un sacerdote y un rabino fueron a ver una pelea de box. En eso uno de los boxeadores se persignó antes de entrar al ring. Entonces el rabino le preguntó a su amigo el sacerdote para qué sirve tal gesto. El sacerdote le contestó: “Si no sabe pelear no le sirve de nada.” Es igual: A usted, como hombre de negocios, no le servirá de nada persignarse si no conoce su trabajo, si no se prepara, si no es un empresario proactivo.
A Dios rogando y con el mazo dando.

Encomendarse a Dios y no hacer nada por nosotros mismos, es un acto suicida. Persignarse y cruzarse de brazos para luego decir “Dios sabe porque hace las cosas”, es un gesto conformista.

En el mundo de los negocios, no ocurren milagros sin fundamento. Las escrituras no dicen que saldremos adelante a base de pura persignación. No, no hay que confundirnos. Una interpretación bíblica sugiere que “la fe hace que las cosas sucedan, no hace que las cosas sean fáciles.” Recuerde: si no sabemos hacer dinero, de nada sirve persignarse.  Dios no da dinero, da inteligencia.

Una vez un padre le dice a su hijo: “A Dios rogando, y con el mazo dando.” Otra frase dice: “Ora como si todo dependiera de Dios, esfuérzate como si todo dependiese de ti.”  EL Ganador sabe que es bendecido, pero sabe que si algo va a ocurrir es porque él hace que ocurra. No son milagros, son decisiones. Si quieres que te tu negocio vaya para arriba, dale con fuerza. Todos los días sal a ganar. Construye. Capacítate. No te detengas, ni siquiera con las deudas. Si usted se hizo de deudas, quiere decir que usted puede salir de ellas. El éxito es 80% psicología, 20% ejecución. Porque si piensas brillante, ejecutas brillante. Dicen que una vez un señor se encontró un billete en la calle. Él dijo: “Esto es suerte. Lo que yo haga con el billete eso ya no es suerte, es mi decisión.”

Edición: Imperio Fm 103.1

(Luis Parra)

 



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