Cualquier parecido con la realidad, no es coincidencia, es la realidad
2021-01-16 - Política
Muchas veces nos preguntamos del por qué son siempre los mismos políticos corruptos y sus descendientes los que ocupan altos cargos públicos y los que manejan a su antojo y conveniencia la nación siendo que es el pueblo, el que en teoría, tiene el poder de volverlos a elegir o sacarlos de la jugada. El dictador soviético Stalin (1878 – 1953), dio en forma de metáfora una respuesta muy real a esta interrogante.
Cualquier parecido con la realidad, no es coincidencia, es la realidad

Dicen que en una de sus reuniones, Stalin solicitó que le trajeran una gallina. La agarró fuerte con una mano y con la otra comenzó a desplumarla. La gallina desesperada por el dolor, intentó fugarse, pero no pudo. Así logró quitarle todas las plumas y le dijo a sus ayudantes: “Ahora observen lo que va a suceder”. Puso a la gallina en el piso y de alejó de ella un poco y agarró en su mano un puño de trigo mientras sus colaboradores observaban asombrados como la gallina, asustada, adolorida y sangrando, corría detrás de Stalin mientras él iba le iba tirando puños de trigo y daba vueltas en la sala. La gallina lo perseguía por todos lados.

Entonces, Stalin mira a sus ayudantes, quienes estaban totalmente sorprendidos y les dice: “Así de fácil se gobierna a los estúpidos. Vieron cómo me siguió la gallina a pesar del dolor que le causé. Así son la mayoría de los pueblos, persiguen a sus gobernantes y políticos a pesar del dolor que les causan por el simple hecho de recibir un regalo o algo de comida para uno o dos días”.

Traducido a nuestra realidad, el regalo o algo de comida para uno o dos días, al que se refería Stalin, son los malditos y endemoniados 100 mil guaraníes que se pagan por cada voto además de las canastas básicas y asistencias, por única vez, médicas y odontológicas muy, pero muy básicas.   

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